domingo, 21 de agosto de 2011

LUNES DE LA SEMANA 21ª DEL TIEMPO ORDINARIO

LUNES DE LA SEMANA 21ª DEL TIEMPO ORDINARIO

1.- 1Ts 1, 2-5.8-10

Tesalónica era la capital de Macedonia, al norte de Grecia.

Obligado a huir, a causa de la persecución, Pablo dejó allí una pequeña comunidad cristiana muy frágil: ¡contaba sólo unos meses! Habiendo enviado a Timoteo para tener noticias Pablo se entera de que los cristianos perseveran con firmeza y les envía una carta para felicitarlos y contestar a algunas preguntas. Esta carta, escrita hacia el año 52 es el primer documento escrito del Nuevo Testamento.

-Damos sin cesar gracias a Dios por vosotros, recordándoos en nuestras oraciones.

Así, la primera epístola de san Pablo, el primer documento cristiano después de los saludos usuales, comienza por la palabra «eujaristumen», «os damos gracias». Esta frase es el comienzo de una especie de prefacio eucarístico, una larga acción de gracias. La página que leemos hoy es una única y larga frase, en griego, en la que se adivina el entusiasmo de Pablo.

La alegría. Las gracias a Dios. ¡La oración... en todo momento! Tal es el clima del alma del apóstol. ¿Es también el mío?

-Tenemos siempre presente la actividad de vuestra fe, los trabajos de vuestra caridad y la tenacidad de vuestra esperanza...

En tres meses de predicación. Pablo no había tenido tiempo de llegar muy lejos en la formación doctrinal de los tesalonicenses. Fue directamente a lo esencial, que resume así: ser cristiano es vivir de una fe activa, es traducirla concretamente en el amor y el servicio de todos, es por fin, soportar las pruebas con valentía y esperanza. Fe, esperanza, caridad, las tres actitudes existenciales que definen al cristiano.

-En nuestro Señor Jesucristo, en presencia de Dios nuestro Padre... Porque nuestro anuncio del Evangelio no se hizo sólo con palabras, sino también con poder y con el Espíritu Santo...

Lo esencial es también la Trinidad.

Notemos que esta «primera» formulación de la Trinidad en el Nuevo Testamento expresa no un «misterio» intelectual, sino nuestras relaciones con esas tres personas: Jesucristo va en cabeza. El «en quien» tenemos la fe, la caridad y la esperanza... luego viene el Padre, en presencia del cual vivimos... y por fin el Espíritu, el que anima la acción actual de los apóstoles, el que ha sido el agente de la evangelización...

¿Es mi vida cristiana una vida de relación con las tres divinas personas?

Y subrayamos el papel de la «gracia»: la impresionante rapidez y solidez de la evangelización de esos hombres, de esas mujeres, no proviene de la elocuencia de Pablo, sino del poder del Espíritu de Dios.

-La noticia de vuestra fe en Dios se ha difundido tanto que la gente cuenta como habéis acogido la Palabra, tras haberos convertido y abandonado los ídolos.

Lo esencial es también la actitud «misionera» de la comunidad: no guarda para sí su fe, sino que la irradia inmediatamente a los demás.

A fin de servir a Dios vivo y verdadero y esperar así a su Hijo que ha de venir de los cielos, a quien resucitó de entre los muertos. Este Jesús que nos salva de la cólera venidera.

Lo esencial es por fin la resurrección y la espera de Jesús «que vive» y «que viene».

¡Una primera página de evangelio! de una densidad excepcional.

NOEL QUESSON

3.- Mt 23, 13-22

Seguimos con las invectivas de Jesús contra los fariseos.

Siete veces dijo Jesús: "¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas!"

-¡Ay de vosotros!...

La palabra griega "Quai!" es una onomatopeya que el español traduce bien por la exclamación "Ay" -en castellano resulta intraducible y se la sustituye por ¡"Desgracia" a vos!-. No es pues una maldición, expresa más bien un profundo dolor, una indignación, una amenaza profética.

Jesús está triste e indignado. Explota.

Es seguro que no la pronunció en tono dulzón.

Cuando se trata de defender un cierto número de valores esenciales, Jesús se hace violento. El, el "manso y humilde de corazón". Hay que escuchar...

-Vosotros que cerráis a los hombres el Reino de los cielos.

Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar.

La tensión con los responsables del pueblo... que impiden a la "gente sencilla" seguir a

Jesús, ha llegado ahora a su punto culminante.

En lugar de "abrir las puertas.. las cerráis"....

Las llaves del Reino, que reteníais hasta aquí por vuestra ciencia y vuestro conocimiento de la Ley os serán quitadas. Otros responsables las recibirán. "Pedro, te daré las llaves del Reino de Dios" (Mateo 16, 19).

Ruego por los que tienen responsabilidades en la Iglesia, en la sociedad civil.

-Vosotros que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, le hacéis hijo de perdición, dos veces peor que vosotros.

Jesús describe, aquí, a los que están, por así decir, al acecho para ganar nuevos partidarios para su propia causa... y lanzados sobre las gentes para hacer que sean unos fanáticos más sectarios que ellos.

Existen estilos de "propaganda" contrarios al espíritu de Jesús: una cierta insistencia en convertir a los demás a cualquier precio... insistencia que no respeta la libertad del acto de fe...

¡Señor, haz que seamos testigos de los apóstoles! ¡Guárdanos para no ser partidarios ni sectarios!

-¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Si uno jura por el Santuario, eso no es nada: mas, si jura por el oro del Santuario, queda obligado!" ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro?

Jesús tiene en cuenta aquí la casuística formal y jurídica... la de las personas que ponen toda la importancia de su religión en detalles insignificantes. Recordemos que, a propósito del ayuno eucarístico, se decía, no hace aún muchos años: si os laváis los dientes antes de la misa... si tragáis una gota de lluvia caída en los labios al ir a la iglesia... (?) ya no podéis comulgar. Los formalismos renacen sin cesar, bajo nuevas formas. Las invectivas de Cristo no pasan de moda.

-Si uno jura "por el altar", eso no es nada... Mas, si jura "por la ofrenda que está sobre el altar", queda obligado.

No olvidemos que esos eran los "casos" sobre los que discutían los rabinos de la época.

HOY, en la evolución de la liturgia o de la vida de la Iglesia... ¿no hay quizá también cuestiones concretas que suscitan tomas de posición tan ridículas como aquellas de las que habla Jesús? Señor, danos la virtud de la humildad. Sana nuestros formalismos. Ayúdanos a estar atentos a lo que es esencial en lugar de perdernos en bagatelas y en controversias estériles.

NOEL QUESSON

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